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La ciencia y sus aportes a los productores de papa

Cultivo de papas

Los investigadores argentinos lograron a través de un proceso de transgénesis aumentar en un 15% la capacidad de producción de un tubérculo en especial. Se espera que sea el puntapié para que la técnica sea replicada en distintas especies.

Fueron los ingenieros de la Universidad de Buenos Aires y Conicet los que lograron aumentar en un 15% la productividad de un lote controlado de papas.
 
Especializados en ingeniería genética esto da un impulso único y esperanzador a los agricultores de todo el mundo que  ven la posibilidad de potenciar su rendimiento.
 
“El contexto es alentador en el marco de los nuevos avances científicos y la posibilidad de orientar, mejorar y potenciar los cultivos, entre otros, de papas gracias a la transgénesis“, asegura el especialista y CEO en San Tonino en este sentido.
 
Ante la demanda creciente, dar respuestas que unan ciencia, tecnología y capacidad de producción es fundamental.
 
Se estudió así el modo de elevar los rendimientos de la variedad Spunta, la vedette del mercado interno.
 
El profesional describió de esta manera que mediante herramientas biotecnológicas, en condiciones controladas de rigo y temperatura, se apuntó a obtener plantas más robustas.
 
“Estas plantas produjeron entre un 10 y un 15 % más tubérculos que las plantas comunes“, detalló el productor papero acerca de esta experiencia.
 
“Tienen más hojas y más capacidad para producir hidratos de carbono a través de la fotosíntesis“.
 

El especialista indicó que si bien las papas fueron algo más pequeñas, la cantidad total por planta fue de mayor cantidad de tubérculos, por lo cual se tradujo en el rendimiento total.
 
Otra de las particularidades de estas plantas transgénicas que llegaron a publicarse en Plant Phisiology es el haber desarrollado la capacidad notable para seguir fotosintetizando a un buen ritmo en condiciones óptimas de radiación solar.
 
“Lo cual afortunadamente sucede en condiciones de campo“, acotó el profesional
 
Ésta situación se debió a que las hojas sintetizaron compuestos específicos: antocianas y fenoles que sirven como protectores solares.
 
Se cree que esta técnica se podría empezar a aplicar a otros cultivos y a distintas variedades de papa en busca de potenciar el natural rendimiento para engrosar las filas de papas para consumo fresco y para procesamiento, tanto para exportación como para consumo local.

Un resultado asombroso: papa transgénica

El líder de la industria Angelo Calcaterra señala que el hallazgo no hubiera sido tal si no se tratara de la papa: un cultivo clave para el país por ser un alimento de consumo masivo a nivel nacional y mundial. 

Es el tercer cultivo más consumido del mundo junto con el trigo y el arroz. 

Además, Argentina ocupa el tercer puesto entre los exportadores más importantes de Latinoamérica después de Perú y Brasil.
El resultado fue un transgénico “infrecuente“ ya que la transgénesis que se utilizó sólo modificó un gen que la papa ya tenía en su ADN y que también expresan otros organismos fotosintéticos. 

“Se le introdujo el gen BBX 21 de la planta modelo Arabidopsis thaliana y se lo expresó varias veces en las plantas de papa. Es decir, no se le incorpora nada nuevo. Lo que sí se logró fue incrementar entre 5 y 7 veces la dosis del BBX 21 en la papa. Este gen lo que hace es producir una proteína que regula el funcionamiento de otros genes vinculados con las respuestas de esta especie a la cantidad y calidad de la luz que recibe. Por tanto, esto determinó que en condiciones controladas el resultado agronómico fuera alentador: las plantas fotosintetizan y produjeron más“.

De esta forma, seguramente estemos celebrando pronto más avances y muchos alcances de esta misma técnica en miras a un futuro favorable, hijo de de esta unión tan productiva entre ciencia y productores agropecuarios.