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Cultivo de papa: ¿Es necesario inyectar más tecnología? El especialista Angelo Calcaterra responde a este interrogante y analiza el panorama

tecnologia en el cultivo de la papa

Las papas constituyen uno de los cultivos con más potencial del país, sin embargo el nivel tecnológico aún no es el deseable: el rumbo posible para alcanzar el máximo potencial 

El  arquitecto produce distintas variedades de papa en la provincia de Mendoza. Sus lotes, ubicados en Pareditas, reciben el nombre de San Tonino S.A. y presentan un crecimiento constante desde su fundación en 2011. 

Sus campos produjeron todo tipo de variedades de papas desde Pampeana Inta hasta Spunta, pasando por Asterix y Cherie, entre otras. El profesional implementó el sistema de riego por pivote instalando por primera vez en ese campo cada conducto, lo cual implicó un reto único: eso lo motivó a investigar sobre diferentes desarrollos tecnológicos que, con el tiempo, aplicó a la gestión de sus cultivos. 

De esta forma, se volvió un experto en información satelital, aparatología deseada para la siembra, control del cultivo y cosecha. 

El reto de sumar tecnología: el sector papero está ante una oportunidad de rentabilidad y productividad únicas 

De esta forma, el especialista se rodeó de expertos en distintas áreas, consultores y productores que le permitieran crecer en sus cultivos, pero, sobre todo, colaborar al crecimiento general del sector. 

El profesional ha estado toda la vida vinculado a la producción de papa, aún antes de poseer lotes propios. Autodidacta, curioso por naturaleza y amante del campo, este noble cultivo le llamó la atención desde que era un niño. 

Con el tiempo, no imaginó convertirse en uno de los principales productores del tubérculo, instalar sistemas de riego por pivote especialmente adaptado a la forma de su empresa y ayudar a otros a impulsar el sector. 

Actualmente es uno de los pioneros en Argentina por impulsar los procesos de mecanización en las distintas instancias de cultivo. El productor CEO en San Tonino no es el único, por supuesto, pero sí uno de los pioneros en tener la visión del manejo tecnológico para unir producción y trazabilidad. 

La producción de tubérculos del lote San Tonino alcanza 45 toneladas por hectárea. 

Su mayor secreto para que sea rentable es tecnificar y trabajar con semillas certificadas. Por supuesto, el especialista señala que la principal ventaja es que el monitoreo del cultivo es mucho más certero, y el factor de la información precisa en tiempo real implica poder gestionar a tiempo situaciones como plagas, heladas, falta de fertilización, etc. 

“La velocidad con la que se puede trabajar es la principal ventaja de incorporar tecnología al campo. Desde la información que puede brindar un satélite hasta un agrobot para medir las condiciones del suelo. Todo es válido y suma“, destaca el experto. 

“El cálculo de los costos productivos también es importante y se ve beneficiado pese a la inversión inicial que puede significar mecanizar ciertos eslabones de la gestión“, opina también el especialista. 

Además de orientar la producción al consumo fresco, es posible orientarse a otros sectores industriales con vistas a formatos para los que la siembra de papa son claves como las papas congeladas y los snacks. 

Sustentable y moderna: El Ceo en San Tonino asegura que el cultivo de papa puede tenerlo todo 

El experto apunta al ahorro de agua como uno de los factores importantes a tener en cuenta entre los productores paperos. Los beneficios de tecnificar el cultivo resultan, en este punto, evidentes. 

El arquitecto optó por la instalación del sistema de riego conocido como pivote, cañerías curvas que no dejan ninguna planta por regar y funcionan por control remoto. “Se ajustan permanentemente y puede regularse la cantidad de agua, por lo cual resulta la manera ideal de cuidar los tubérculos“. 

El ahorro del agua está también relacionado con la nutrición de la planta, la fumigación y otros temas sanitarios que al tratarse de un sistema que derrama por gravedad, y vierte líquidos, puede funcionar para cualquiera de estos cometidos. 

Por otra parte, el especialista señala que en los costos de producción del cultivo, el buen uso del agua es fundamental. No solo permite encauzar deficiencias nutricionales, como sumar calcio, por ejemplo, sino que también permite ajustar cantidad de agua según la variedad cultivada y otros detalles que al fin del día resultan la diferencia entre un campo a plena producción y uno que funciona a medias. 

Por otra parte, este sistema de riego mecanizado colabora a tener menor presencia de la polilla típica de la papa, denominada Phthorimaea operculella. 

La plaga es una de las que puede hacer más daño y este tipo de riego, las combate naturalmente, además del trabajo que se pueda hacer de desinfección con productos químicos, aunque respetuosos con el medio ambiente. 

Otro de los mitos relacionados a la tecnificación del campo, la digitalización de procesos, los satélites dedicados y la agro robótica es que esto reducirá la mano de obra. El productor asegura que por el contrario, este hecho se produjo en San Tonino S.A. la capacitación y el desarrollo del personal como nunca antes.  

Es necesario contar con la mano de obra necesaria y además, instruir a quienes trabajan acerca de la nueva tecnología. “Desde la instrucción acerca de la implementación de una faja transportadora hasta la interpretación de datos, el personal ha crecido exponencialmente“, confirma el profesional en este aspecto. 

El empresario agricultor deja en claro que el objetivo de la industria es que la papa maximice su potencial, alcance objetivos impensados sin la ayuda de la tecnología y pueda vender su producción tanto al mercado local como al mundo. 

Por último, Angelo Calcaterra señala la importancia de trabajar con semilla certificada. Esto hace que la papa no tenga virus en sus tejidos y así queda eliminada prácticamente la posibilidad de que de esta forma reduzca su rendimiento. 

Sin dudas, la calidad de las semillas es un pendiente para el sector, ya que actualmente solo el 3% de los productores recurre a calidad certificada para mejorar sus variedades. Lo cual, por supuesto, es una lástima, porque éstas semillas poseen una limpieza genética que vale la pena en los costos, lo mismo que la implementación de tecnología. 

“A la larga, es más lo que se gana que lo que se pierde haciendo las cosas bien y apostando a un futuro en materia de maximizar los cultivos. Hay que ver estas cuestiones como una inversión“, concluye el experto.