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La sequía impactará en el rendimiento de los cultivos de papa en Córdoba | Angelo Calcaterra

La sequía impactará en el rendimiento de los cultivos de papa en Córdoba

El año de la pandemia del coronavirus, el 2020, también vio afectado su rendimiento económico por ser desde 1995 el año que registró menos precipitaciones en la zona, desde que el Servicio Meteorológico Nacional comenzó a registrar este dato. Esto favoreció el desarrollo de incendios en distintos puntos de la provincia, un golpe fuerte de manera directa a la producción agrícola.

Al inicio del mes de agosto, los productores de papa de los cinturones verdes norte y sur de la capital, como así también del área de Villa Dolores – referencia como zona de productores de papa – comenzaron a sembrar sus cultivos. Por entonces, ya habían completado un semestre completo sin lluvias. Las últimas se registraron en el mes de marzo, cuando comenzó el aislamiento social obligatorio y preventivo. Es decir, la sequía fue enorme, extensa en el tiempo y como no se veía hace varios cultivos atrás. Los incendios dan clara cuenta de aquello. Por suerte, en el cinturón verde de zona sur hay un abastecimiento de agua para riego proveniente del dique Los Molinos. Aunque, claro, los turnos están más lentos de lo normal por la gran demanda existente. En cambio, el cinturón verde norte, abastecido por el dique San Roque, está con problemas de abastecimiento y sus productores tienen restricciones para obtener agua para regar. La escasez de lluvias y una atmósfera con falta de humedad en consecuencia, no ayuda y la planta no crece de la manera esperada, lo cual escapa al manejo que pueden hacer los productores para minimizar efectos negativos.

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Al menos, la disponibilidad de agua para cierta parte del cultivo en la región permitió que la campaña se desenvolviera con cierta normalidad, más allá de las condiciones atípicas que trajo el clima de este año. Sin embargo, la gran demanda del cultivo de estos meses sí representa mayores costos productivos.

Por otra parte, en el caso del productor al que le falta la humedad necesaria podría tener repercusiones en las toneladas que se obtengan cosechadas por hectárea. El riego no termina de compensar la falta de lluvias. Y la falta de humedad afectará seguramente el rendimiento, aunque no se conoce con exactitud en qué medida.

Como aliciente el 17 de octubre a la madrugada cayeron las primeras gotas en toda la provincia, que también recibirá precipitaciones durante los primeros días de la semana que comienza el 19. Si bien no recuperará los cultivos, el alivio es un hecho.

Para conocer los parámetros conviene tener en cuenta que una producción normal en Córdoba consiste en 20 toneladas por hectárea promedio. Habrá que ver qué números se obtienen cuando se coseche esta vez.

Hoy en día, gran parte de la papa que abastece a los mercados del centro y norte del país viene de Tucumán. Esta provincia también viene de sufrir graves sequías que, unidas a los días fríos a los que se vieron expuestos los cultivos, complicaron la productividad general. El año, sin dudas, vino muy complicado. Siete meses de campos secos y sin agua natural será algo que quede en la memoria de los agricultores que entre tanto, sostuvieron el estrés producido por el panorama mundial de la pandemia.

En el caso del sudeste de la provincia de Buenos Aires, la situación productiva es sutilmente más favorable ya que, si bien en promedio las precipitaciones estuvieron por debajo de la media respecto de años anteriores, sí hubo lluvia de 15 milímetros y hay más pronóstico de lluvias para octubre. Afortunados, dentro del mapa de situación general.

 

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1 Comment:

  • Natalia Patton

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