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La papa en Argentina: todo sobre este noble cultivo y su potencial

El cultivo de papa en Argentina tiene un potencial inmenso según especialistas como el productor Angelo Calcaterra, que retrata el sector con entusiasmo, datos y perspectiva de futuro. 

El cultivo de papas en el país

La calidad del suelo, de la semilla y el proceso productivo, incluídos los distintos sistemas de riego, son el punto fuerte que posee Argentina para desarrollar el cultivo de papa y ser más competitiva a nivel mundial. 

No obstante, la comercialización local de papa tiene por rasgos distintivos la opacidad y la informalidad, mucho más cuando la venta se realiza en ocasiones a través de consignatarios y mercados concentradores del producto. 

En particular cuando se realiza la venta a través de estos canales, el producto llega ahí en bolsas de 20 kilos, la unidad en la que se comercializan. 

De su valor comercial en bolsas de 20 kilos, un 30% son gastos de flete, acarreo, comisión del consignatario y derecho de venta en el mercado. Todo lo asume el productor. 

La venta en sí se realiza sin que otros agentes accedan a la información de cómo está compuesto el precio. 

Esto, ya que el productor asume un riesgo, representa buena parte de la opacidad que antes se mencionó como problema. “La mediación del consignatario no es del todo productiva y en los últimos 20 años esta modalidad se afianzó aún más que la modalidad de venta en chacra, que implica el pago al camión al contado y sin registros“, señala el experto. 

Cómo mejorar la industria de la papa

A diferencia de la venta mayoritaria para el consumo del producto fresco, cuando el objeto de la producción papera se destina al pro

Puesto que en la amplia mayoría de los casos se trabaja con contratos entre la industria y los productores de la materia prima, la industria se asegura un flujo constante de abastecimiento previsible y regular, sino que además logra estandarizar su calidad. 

Los productores tienen la ventaja de poder colocar sus productos a un precio ya previamente conocido y pactado, con más certeza de cobro. 

Como señaló antes el productor y especialista Angelo Calcaterra alrededor del 25% de la producción de papa se destina a la industria apenas, y se comercializa por contratos. 

Los circuitos de la industria se diferencian de los aproximadamente ochenta mercados concentradores en donde se generan situaciones de imprevisibilidad y opacidad para los productores. 

En cuanto a la industria, está dividida en cuatro. empresas grandes y otras de menor escala en el ámbito local. McCain, PepsiCo, Farm Frites y Cinco Hispanos. De allí y de las otras empresas medianas o de ámbito local se obtienen snacks, papas congeladas, escamas de papas, entre otros productos procesados. 

De estos rubros, el de las papas prefritas congeladas en Argentina fluctúa entre la octava y la séptima posición en el listado de exportadores a nivel mundial. Pero alejada, claro, de los primeros puestos. ‘

Es decir, nuestro país representa apenas el 4% de la cantidad que exportan los dos países proveedores principales que son Holanda y Bélgica. 

La producción de papas pre fritas congeladas en Argentina se destina, así, a abastecer el mercado local y se exporta sobre todo a países limítrofes como Brasil. 

De esta forma, como relata Angelo Calcaterra, la producción bajo contrato está organizada por la industria pero aún es insuficiente.

Potenciarla implica una serie de cambios y reorganizaciones innovadoras, sobre todo tecnológicas, entre las que se encuentran: incorporar masivamente el riego por pivot central, los equipos de cosecha mecanizada e inteligente y poder entregar el producto a granel, eliminando el embolsado en chacra. 

Entre todos estos cambios claves, uno fundamental es la introducción y difusión de nuevas variedades de papa como las Russet Burbank y las Innovator. 

Nuevas variedades: un impulso necesario

El grueso de la producción papera argentina se concentra en un solo tipo de papa: la variedad Spunta. Es de origen holandés y es la más difundida a nivel local. Es de una adecuada adaptación al suelo y al clima, lo cual la hace una variedad de alto rendimiento pero a la vez es susceptible a muchas plagas y enfermedades. Otra desventaja es que posee bajo contenido de materia seca, algo clave para el procesamiento industrial. 

De este modo, la industria fue impulsando, a través de contratos, la difusión de otras variedades aún no tan extendidas que se adaptan mejor al procesamiento necesario post cosecha y no resultan en productos aguachentos, como ocurre en ocasiones con esta difundida variedad mayoritaria, llegando al 96% en total, contando toda la producción argentina. 

Además de las variedades más acordes para el procesamiento de productos como snacks y papas fritas en paquete, junto a la Spunta se cultivan pequeñas producciones de otras variedades de papa que, com la Kennebec – la segunda en importancia en el consumo fresco- la Asterix, la Pampeana, la Calén y la Newen pueden crecer. Todas estas variedades poseen rasgos que las hacen superiores, en un balance general, frente a la Spunta. 

“Las potencialidades están a la vuelta de la esquina ¿Sabremos tomarlas?“, se pregunta el CEO de San Tonino Angelo Calcaterra. Está en manos de todos los involucrados. 

¡Adelante y seguir en la senda de la innovación a todos nuestros productores paperos!

Lo transgénico: el mito

Para consumidores que demandan papa Spunta, porque quizás es la que conocen, les decimos que se atrevan a la novedad ya que sino se produce un círculo vicioso. Como con la manzana, que se trabajan dos o tres variedades, hay muchas otras opciones. 

Es interesante observar que incluso organismos estatales reconocen la poca calidad de la variedad Spunta y destinan recursos, sin embargo, para el desarrollo transgénico de esta misma variedad. 

“Un llamado a la reflexión hará que se pueda potenciar un mercado que tiene todo para poder crecer“, concluye el especialista.