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Historia de la Papa

cultivo de la papa

Si hay un alimento en el mundo en el cual todos podríamos asegurar que alguien, por lo menos, una vez en la vida probó, es sin ninguna duda, la papa.

Hoy en día existen miles de variantes y menues que tienen como protagonista a este tubérculo, a lo largo y a lo ancho de todo el mundo.

Esta fama, no es en vano; según los historiadores e indicios arqueológicos, este tubérculo fue cultivado por primera vez hace muchos años, entre los años 8000 y 5000 antes de cristo, principalmente en lo que hoy seria Perú. También toda la zona del altiplano de Bolivia es considerada como una de las zonas donde se dio el comienzo a la producción de papa.

Como todo alimento y producción agrícola, la domesticación hizo que la papa de aquel entonces no sea la misma que hoy conocemos.  Actualmente existen miles de variedades.

Si, es posible domesticar una planta. 

Las plantas no solo se mejoran por medio de modificaciones genéticas introduciendo genes en su ADN. OGM (organismo genéticamente modificado) como hoy se conocen. También es posible domesticarla por el método de selección natural, que no hace falta más que la observación del hombre. Esto significa que uno va seleccionando las plantas que mas expresan las cualidades que uno busca, y las que mejor se adaptan al ambiente en el que uno esta, dejando de lado las que no considera aptas.

La domesticación vegetal hace que se mejore a beneficio del ser humano, los atributos de la planta en cuestión. 

Los primeros tubérculos que se descubrieron eran de un tamaño muy pequeño e incluso no eran comestibles. El trabajo de selección por parte de los Incas hizo que sea posible cultivar. Se estima que hoy en día existen más de 4000 tipos de papa.

Por aquella época, esta hortaliza era el principal sustento de los pueblos peruanos.

El imperio inca, con tecnología, terrazas, riego y canales hicieron que la papa tenga un incremento notable en su producción y tome un rol importante en la oferta de alimento, lo que permitió y estimulo el desarrollo y crecimiento de la civilización de la zona.

Estas terrazas se llamaban Waru Waru, y permitían que se pueda cultivar en las condiciones que hay a esa altitud, por un lado evitar las inundaciones y aprovechar el agua y por otro lado crear un microclima ya que el agua actúa como amortiguador. Esto quiere decir que absorbe el calor de una manera gradual y lo libera lentamente, a diferencia de la tierra.

Ellos sabían muy bien las características nutricionales, hasta curativas de la papa, es por eso que ponían el foco en su producción.

En 1532 los españoles invadieron al imperio Inca y es ahí donde conocen este tubérculo. Al regresar a Europa, se llevaron grandes cantidades a modo de reserva y provisiones. 

Al principio eran sembradas en masetas, como una planta rara y hasta decorativa. Al no conocerla, comían los frutos que da la flor, y es sabido, que este no es comestible. Los dolores de estomago y hasta incluso el envenenamiento hicieron que hayan sentimientos encontrados por parte de los europeos para con esta planta. Esto hizo que llevase mucho tiempo, por cuestiones de tradición y demás, de que la papa se arraigue en la dieta cotidiana.

Su alto rendimiento por hectárea y fácil procesamiento de la siembra a la cosecha en comparación a los cereales hicieron que se la empiece a mirar con otros ojos.

Quienes fueron los primeros en ver estos atributos fueron los irlandeses, que empezaron a cultivarla de manera extensiva y tomo un protagonismo importante en su dieta. Tan importante era, que entre los años 1846 y 1848, hubo una plaga que aniquilo las cosechas de los irlandeses e hizo que miles de irlandeses murieran de hambre e incluso tengan que emigrar a otros países.

Un siglo más tarde, el resto de Europa, empezó a pasar el cultivo de las masetas a los huertos, para producirlo de manera masiva y que se transforme rápidamente en una comida popular.

A pesar de haber sido rechazada al principio de su descubrimiento, los españoles también al usaron como herramienta clave de supervivencia para combatir la hambruna, que era en su momento un alimento alternativo del trigo.

Antiguamente la gente del área rural cultivaba su propio alimento, pero por el contrario, el crecimiento de las áreas urbanas, hizo que la gente que vivía ahí, incapaz de generar su propia comida, le demande a los productores alimento. La papa era una gran alternativa, ya que le proporcionaba a los pobladores los nutrientes y las calorías necesarias para tu dieta.

A finales del sigo dieciocho el Ingeniero Agrónomo, químico y farmacéutico Frances Antoine Parmentier, se ocupó de evangelizar la producción y ya para el siglo diecinueve la papa se cultivaba de manera masiva por todo Europa. Se lo conoce a este siglo como la edad dorada del cultivo de la papa. 

Antoine conoció a esta hortaliza siendo prisionero y estando en cautiverio por parte de los Alemanes durante la guerra Franco-Prusiana. Es ahí donde se dio cuenta de sus propiedades y del potencial que tenia.

La guerra trajo como consecuencia en Francia el abandono de los campos, que genero una gran escases de alimentos y una hambruna generalizada. Esto dio lugar a que se busque una alternativa para atacar este problema y fue este francés quien encontró a la papa como la solución a este problema.

Es desde ese entonces que se transformo en algo imprescindible en la dieta de todo el mundo, abriéndole las puertas a un negocio que hasta hoy en día sigue siendo muy importante, no solo a niveles productivos, sino que también a niveles industriales y gastronómicos; la mayoría, sino todos los restaurantes del mundo tienen una opción en sus platos con este ingrediente.

No es poca cosa, que hoy en día, al igual que hace cientos de años, siga siendo uno de los alimentos mas consumidos en todo el mundo junto con el arroz y el trigo.