San Tonino SA. Angelo Calcaterra

Cultivo de papa

¿Cuáles son los aportes científicos al cultivo de la papa?

Angelo Calcaterra cuenta la forma en la que investigadores de la Universidad de Buenos Aires y del Conicet consiguieron una transgénesis que incrementó en un 15% la capacidad de producción de tubérculos

Angelo Calcaterra, experto en la temática y dueño del campo San Tonino S.A. en la provincia de Mendoza, Argentina compartió su opinión acerca de cómo la ciencia es clave para lograr mayor desarrollo en el sector. 

La ingeniería genética es un impulso a favor de los agricultores del mundo y gracias a la tecnología y la ciencia nacional, esto no es excepción en Argentina. Por supuesto, el interés científico en el tema es permanente y por una sencilla razón: El cultivo de la papa es uno de los más importantes dentro del país.

El especialista comparte que según en Ministerio de Agroindustria Nacional en 2016 su producción superó las 2.4 millones de toneladas y la demanda fue creciente en esa proporción cada año hasta 2021. La curva siempre ascendente es una señal que invita a pensar al sector a la luz de la ciencia. 

Sin dudas, el contexto es alentador, en cuyo marco los Investigadores de la Universidad de Buenos Aires estudiaron el modo de elevar los rendimientos de la variedad Spunta, la vedette del mercado interno.

De esta forma, consiguieron mediante herramientas biotecnológicas – en condiciones controladas de temperatura y riego- plantas más robustas que produjeron entre un 10 y un 15 % más tubérculos que las plantas comunes. 

“Tienen más hojas y más capacidad para producir hidratos de carbono a través de la fotosíntesis. Si bien los tubérculos fueron algo más pequeños, la cantidad total por planta fue mayor, lo cual se tradujo en el rendimiento total“, destaca Angelo Calcaterra.

Otra particularidad de estas plantas transgénicas cuyos resultados están publicados en la Revista Plant Phisiology es que desarrollaron una capacidad notable para seguir fotosintetizando a un buen ritmo en condiciones óptimas de radiación solar, es decir, elevadas, lo cual afortunadamente sucede en condiciones de campo.

Eso se debió a que las hojas sintetizaron unos compuestos específicos, llamados antocianas y fenoles, que les sirven como “protectores solares“. En este sentido, los expertos creen que se puede empezar a pensar en la posibilidad de aplicar esta técnica biotecnológica a otros cultivos y a distintas variedades de papa para potenciar su rendimiento.

Los hallazgos tienen origen en un experimento que eligió la papa, por ser un cultivo clave para el país al ser un alimento de consumo masivo. Además, Argentina ocupa la tercera posición entre los exportadores principales de Latinoamérica después de Brasil y Perú.

Angelo Calcaterra señaló que el resultado fue un transgénico “infrecuente“ ya que la transgénesis que se utilizó sólo modificó un gen que la papa ya tenía en su ADN y que también expresan otros organismos fotosintéticos. 

Es por eso que se le introdujo el gen BBX21 de la planta modelo Arabidopsis thaliana y se lo expresó varias veces en las plantas de papa. Es decir, no se le incorporó nada nuevo. Sí se logró aumentar entre 5 y 7 veces la dosis del BBX21 en la papa. Lo que hace e gen es que se produzca una proteína que regula el funcionamiento de otros genes vinculados con las respuestas de esta especie a la cantidad y calidad de la luz que recibe.

Por lo tanto, esto determinó que el resultado agronómico fuera alentador, siempre en condiciones controladas: las plantas fotosintetizaron y produjeron más. 

De la mano de la ciencia y de expertos productores que los apoyan esperemos estar celebrando pronto más avances y grandes alcances de esta técnica para un futuro propicio al abrigo de esta unión tan productiva entre ciencia y productores agropecuarios.

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